7 de enero de 2015
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Cuando los monstruos mueran,
las corazas caigan,
los barcos icen las velas.
Cuando oteemos el horizonte
con la mirada en el mar
y la mano en casa.
En el corazón.
Cuando las palabras broten,
cuando atemos cabos,
cuando entremos en razón.
Cuando arríen las velas,
cuando veamos tierra,
cuando al fin, sueltes el timón.
Cuando aquellos prófugos,
que se volvieron náufragos
de aquellas tormentas de su corazón;
Vuelvan con aquella promesa,
de himno marinero,
brindando por la sin razón .
Cuando al fin sea tu barco,
el que prescinda de cualquier mando,
quien prescinda de su timón.
Ahí será cuan mis marejadas,
tus puertos de cabeza,
tus marchas por pulmón;
griten en pos nuestro credo:
"¡Al fin, al fin marineros,
al fin su corazón!"
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